Cómo elegir correctamente una estación de bombeo
Para elegir una estación de bombeo, primero debe determinar la naturaleza de los líquidos a evacuar, los efluentes, y más precisamente el tamaño de las impurezas que transportan. Se habla de granulometría del agua. De hecho, si el agua está cargada de partículas sólidas más o menos importantes, el diámetro de paso y el perfil de la turbina son diferentes.
- – Aguas claras (granulometría de 1 a 15 mm): las aguas de lluvia o de infiltración se evacuan mediante una bomba de achique, que también se utiliza para vaciar una piscina o un pozo.
- – Aguas de obra (granulometría de 7 a 12 mm): son aguas fangosas o arenosas.
- – Aguas residuales (granulometría de 25 a 40 mm): son las aguas domésticas procedentes de la cocina, la lavandería y los cuartos de baño.
- – Aguas cargadas o aguas negras (granulometría de 40 a 74 mm): son las de los WC. Para desatascar una alcantarilla, hay que utilizar una bomba de evacuación para aguas cargadas.
A continuación, debe considerar el caudal necesario. Se expresa en l/s o m3/h, según la correspondencia siguiente: 1 m3/h = 3,6 l/s. Una bomba de achique tiene generalmente un caudal comprendido entre 2 y 10 m3/h, mientras que para evacuar las aguas cargadas, la estación de bombeo debe tener un caudal de 4 a 15 m3/h según las necesidades. En la elección de una estación de bombeo, la presión juega un papel primordial. Es esencialmente función del desnivel, entre el nivel de la bomba y el de la red de alcantarillado. Para vencer 10 metros de desnivel, se necesita 1 bar de presión. Es finalmente la HMT (altura manométrica total) la que nos interesa: corresponde a la suma de la altura de aspiración, la altura de descarga, las pérdidas de carga y la presión esperada en la llegada de agua. Conociendo el caudal y la HMT, puede determinar la estación de bombeo más eficiente para su instalación de bombeo.



